El Blog de la Creativa | James Rhodes: el hombre al que Bach salvó la vida
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El pianista James Rhodes

James Rhodes: el hombre al que Bach salvó la vida

«Me violaron a los seis años. Me internaron en un psiquiátrico. Fui drogadicto y alcohólico. Me intenté suicidar cinco veces. Perdí la custodia de mi hijo. Pero no voy a hablar de eso. Voy a hablar de música. Porque Bach me salvó la vida. Y yo amo la vida». 

Con esta demoledora carta de presentación, no resulta extraño que Instrumental (Memorias de música, medicina y locura), el libro del pianista James Rhodes editado en España por Blackie Books, se haya revelado como el fenómeno editorial del año.

A pesar de que aún ronda los cuarenta, James Rhodes propone el libro como una autobiografía, una historia que demuestra que la música es la respuesta a aquello que no la tiene. 

Los abusos sexuales continuados que sufrió por parte de un profesor de su colegio cuando tenía tan sólo seis años le dejaron profundas secuelas físicas y emocionales. Para huir de esa pesadilla, el único refugio que encontró estaba en la música clásica y, más concretamente, en la cinta casete que encontró un día por casa y le cambiaría la vida. En ella no había ningún tema de música pop, sino la Chacona para violín solista en re menor BWV 1004 de Bach, en la versión para piano que transcribió Busoni.

«No subí volando al techo ni me alejé del dolor físico de lo que me estaba pasando, sino que llegué al interior de mí mismo. Como si estuviera helado y me hubiera metido debajo de un edredón megacaliente e hipnóticamente confortable». Desde entonces supo que la suya iba a ser una existencia dedicada a la música y al piano.

Democratizar (y modernizar) la música clásica

Tras unos años de altibajos, internamientos en psiquiátricos e intentos de suicidio, hoy por fin ha alcanzado su sueño y se ha convertido en un concertista de piano que, en todo el mundo, agota las entradas de sus recitales.

Quizá sea porque, a pesar de tocar música clásica, James Rhodes no es un artista nada convencional.

James Rhodes en concierto

Se presenta ante el público en vaqueros y camiseta y, entre pieza y pieza, comenta las obras, explica por qué son importantes para él, aporta algo de contexto sobre los autores.

«Da la impresión de que a los que dirigen el sector se les ha olvidado que los compositores fueron, en realidad, las primeras estrellas del rock. En su mayor parte fueron cabrones geniales, chalados y depravados que se habrían meado de risa al conocer las ideas sobre la interpretación musical que los actuales guardianes de lo clásico observan con tanta rigidez.»

Por otro lado, maneja de forma magistral las redes sociales, mostrando su día a día y contando divertidas anécdotas sobre la música que toca o los regalos que le hacen sus seguidores. Algo que en principio es bastante normal en los artistas de música moderna, pero que suena un poco raro en un intérprete de música clásica.

Something mystical is stuck in my piano…

Una foto publicada por James Rhodes (@jrhodespianist) el

Llevado por el mismo espíritu, se atrevió a ponerle banda sonora a su libro Instrumental. De la misma forma que los restaurantes elegantes proponen vinos con que acompañar cada plato, cada capítulo viene con un acompañamiento musical, elegido especialmente por James Rhodes y descargable en Internet.

La educación musical y la creatividad

Además de su actividad como concertista, James Rhodes dedica buena parte de su tiempo a apoyar campañas de sensibilización sobre el abuso de menores y la importancia de la educación musical y el fomento de la creatividad.

«Algo falla en un sistema educativo en el que están presentes todos los elementos necesarios para el aprendizaje (pasión, curiosidad, profesores que trabajan de lo lindo haciendo gala de gran inventiva), y que recompensa todo esto con mopas y cubos de basura en vez de instrumentos y subsidios para clases privadas. ¿Cuántas mentes creativas y jóvenes está ahogando el Gobierno por pereza, búsqueda de votos y prioridades mal establecidas?

A alguien le ha parecido una buena idea tratar la educación musical como un lujo, no como un derecho básico. Si esto no cambia, los efectos serán de largo alcance. Así pues, cambiémoslo».

libros_james_rhodes

Eso intentó él mismo a través del artículo que publicó en The Guardian el 26 de abril de 2013 y que, con el título (tomado de una cita de Charles Bukowski) Encontrad lo que os encanta y dejad que os mate, aborda lo olvidada que tenemos la creatividad.

«Parece que nos hemos convertido en una sociedad de creatividad perdida y añorada. Un mundo en el que la gente se ha rendido (o los han forzado a rendirse) a una vida sonámbula compuesta por el trabajo, las obligaciones domésticas, los pagos de la hipoteca, la comida basura, la tele basura, el todo basura, ex mujeres enfadadas, hijos con déficit de atención y el gran atractivo de comer pollo en un cubo mientras se mandan emails a clientes a las ocho de la tarde de un fin de semana (…)

El Gobierno está llevando a cabo recortes en los estudios musicales de los colegios, cargándose las becas artísticas con el mismo júbilo que siente un niño estadounidense y obeso en la heladería Baskin Robbins. De modo que, aunque solo sea por joder, ¿no merece la pena luchar contra eso con algún gesto pequeño? Escribe tu puto libro. Apréndete un preludio de Chopin, ponte en plan Jason Pollock con los niños, pasa unas horas redactando un haiku. Hazlo porque importa, incluso sin la fanfarria, el dinero y la fama.»

Con esta misma filosofía motivacional, acaba de publicar su segundo libro, titulado Toca el piano, con el objetivo de que la gente pueda aprender a interpretar un preludio de Bach en seis semanas. Como en Instrumental, de nuevo se sirve de un lenguaje coloquial, para en este caso explicar todo lo necesario para disfrutar de la práctica musical sin morir en el intento. 

Aunque claro, «con este libro no vas a conseguir tocar conciertos de Rachmaninov, ni sonatas de Chopin. Si después de esto quieres seguir avanzando hasta el siguiente nivel, tendrás que buscarte un profesor y empezar a estudiar de forma algo más profunda«.

Para más información: http://www.jamesrhodes.tv/ 

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